Zumbando como un abejón el pueblo se despide de su difunto.
La danza del abejón
La danza del abejón consiste en un antiguo rito funerario que toma su nombre de la carga simbólica vinculada a este insecto, enfatizando la importancia de su zumbido. Esta manifestación artística y cultural representa el simbolismo de la abeja como portadora de supervivencia del alma después de la muerte. Pues, la creencia popular dictamina que imitando el zumbido de estos insectos se ayuda y se facilita la liberación del alma de la persona difunta.
La representación de esta danza, que tiene lugar en el contexto de un velatorio, consiste en la congregación de los asistentes alrededor del difunto; conformando una rueda sobre la que girar cogidas de las manos, todas las personas allí reunidas reproducían el particular sonido del abejón. Esta ceremonia debía suceder en perfecto silencio y armonía, puesto que lo contrario significaba augurio de muerte y quien interrumpiera la danza –de la manera que fuese– sería, entre las presentes, la primera en morir.
Este rito fue documentado por primera vez en año 1894 por Alfredo Brañas, quien tras participar el mismo en un abejón en Vilanova de Arousa recogió en un poema de nombre homónimo las características de esta práctica.